(mi primera publicación)
EL MENSAJE DE RODRIGO (págs. 82-83)
(II CERTAMEN DE
MICRORRELATOS CIUDAD DE A CORUÑA. 2014)
Desde
la torre vigía, el soldado que custodiaba las murallas gritó desgarrándose la
garganta:
-
¡Ya viene! ¡Ya viene!
Los
habitantes de la ciudadela, que estaban pendientes de nuevas noticias, se
asomaron entre las almenas.
En
el horizonte y saliendo de entre los árboles del bosque se adivinó entre la
niebla matinal, cabalgando hacia el castillo, la silueta de Rodrigo, el emisario
que había partido al alba.
Rodrigo
no contaba con más de quince años, pero el deseo de servir a su Rey y defender
sus tierras lo habían llevado a formar parte del ejército; igual que lo había
hecho su padre y anteriormente su abuelo.
La
noche previa no pudo pegar ojo. Las cosquillas en el estómago avisaban del gran
paso que suponía la misión encomendada.
La
distancia entre el bosque y la muralla se hacía interminable.
La
alegría de los rostros lugareños que adornaban las murallas afloraban.
El
ejército que se había vestido con atuendos de guerra relajó sus armas.
El
Rey vistió su capa, colocó su corona y salió a recibir las noticias del joven
mediador.
Los
custodios del acceso a la fortificación subieron el enrejado y abrieron el portalón
para dejar vía libre a jinete y corcel. Nada más entrar, los guardias advirtieron
de sangre, no poca, en el costado de Rodrigo.
Una
línea sin fin de guerreros a caballo asomó por el horizonte del que había
salido poco tiempo antes nuestro emisario.
Con
el último aliento que quedaba en sus pulmones y deteniéndose a los pies de su
Rey, Rodrigo solo acertó a balbucear:
-
Majestad, las negociaciones han
fracasado. La batalla es inminente…

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