domingo, 10 de mayo de 2015

EL MENSAJE DE RODRIGO (prosa)



(mi primera publicación)

EL MENSAJE DE RODRIGO (págs. 82-83)
(II CERTAMEN DE MICRORRELATOS CIUDAD DE A CORUÑA. 2014)

Desde la torre vigía, el soldado que custodiaba las murallas gritó desgarrándose la garganta:
-          ¡Ya viene! ¡Ya viene!
Los habitantes de la ciudadela, que estaban pendientes de nuevas noticias, se asomaron entre las almenas.
En el horizonte y saliendo de entre los árboles del bosque se adivinó entre la niebla matinal, cabalgando hacia el castillo, la silueta de Rodrigo, el emisario que había partido al alba.
Rodrigo no contaba con más de quince años, pero el deseo de servir a su Rey y defender sus tierras lo habían llevado a formar parte del ejército; igual que lo había hecho su padre y anteriormente su abuelo.
La noche previa no pudo pegar ojo. Las cosquillas en el estómago avisaban del gran paso que suponía la misión encomendada.
La distancia entre el bosque y la muralla se hacía interminable.
La alegría de los rostros lugareños que adornaban las murallas afloraban.
El ejército que se había vestido con atuendos de guerra relajó sus armas.
El Rey vistió su capa, colocó su corona y salió a recibir las noticias del joven mediador.
Los custodios del acceso a la fortificación subieron el enrejado y abrieron el portalón para dejar vía libre a jinete y corcel. Nada más entrar, los guardias advirtieron de sangre, no poca, en el costado de Rodrigo.
Una línea sin fin de guerreros a caballo asomó por el horizonte del que había salido poco tiempo antes nuestro emisario.
Con el último aliento que quedaba en sus pulmones y deteniéndose a los pies de su Rey, Rodrigo solo acertó a balbucear:
-          Majestad, las negociaciones han fracasado. La batalla es inminente…

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